¿DE DONDE VIENE LA TRADICION DE LOS TRAJES DE FALLERO Y FALLERA?
Para empezar, queremos aclarar algo importante: el término correcto para referirse a la vestimenta de los falleros y falleras es «indumentaria tradicional valenciana». Aunque en este post usaremos el término más coloquial de «traje de fallero/a» para que todos nos entendamos.
Los Comienzos: Siglo XVIII
Las fallas comenzaron en el siglo XVIII como un simple festejo en vísperas de San José. En sus inicios, los asistentes, en su mayoría hombres, vestían ropa cotidiana. Este patrón se mantuvo hasta 1920, cuando las mujeres comenzaron a jugar un papel fundamental.
Pepita Samper y el «Traje de Labradora Valenciana»

Pepita Samper fue la primera representante de Valencia en ganar un concurso de belleza, conocido entonces como “Señorita de España”, en 1929. Para ese evento, Pepita se vistió con el «traje de labradora valenciana». Este vestido, que aún se conserva en el museo de la ciudad de Valencia, se convirtió en la inspiración para los futuros «trajes de fallera».
Después de ganar el concurso, Pepita Samper asumió funciones similares a las de las actuales Falleras Mayores, inicialmente conocidas como «reina fallera» y luego «belleza fallera». Desde 1933, adoptaron oficialmente el nombre de «Fallera Mayor de Valencia». Así, se implantó una indumentaria específica inspirada en el traje que Pepita lució.

Evolución de la Indumentaria Femenina
En los primeros tiempos, las Falleras Mayores utilizaban un traje elegante y contemporáneo conocido como «traje de miss» para los actos más oficiales. Sin embargo, hacia 1940, este traje fue sustituido por el traje tradicional, adaptándose siempre a las modas del momento.
La Indumentaria Masculina
¿Y qué pasaba con los hombres? Mientras las mujeres vestían sus espectaculares y trabajados vestidos, los hombres usaban ropa de calle. Para actos oficiales, solían ponerse traje y corbata, y los «trajes de saragüell y torrentí» solo se usaban para cabalgatas.
El «Traje de Fallero» y su Evolución
Fue en 1954 cuando apareció el «traje de fallero» como tal, decidido por la Junta Central Fallera. Consistía en un traje negro (chaqueta corta de raso, camisa blanca, faja del color según el cargo, pantalones negros y espardenyes), conocido como «traje de labrador de gala». Inicialmente, solo los miembros de la Junta Central Fallera y pocos falleros lo usaban. Pero pronto se hizo obligatorio para quienes querían participar en la ofrenda de flores.
Con el tiempo, este traje fue evolucionando, adaptándose a las modas y haciéndose más accesible para todos.

Modernización y Adaptación
Tanto mujeres como hombres ya tenían su traje oficial para las fallas. Sin embargo, con el tiempo, las tendencias cambiaron y los falleros y falleras buscaron adaptar sus trajes a la moda y gustos de cada temporada, a pesar de las reticencias iniciales de la Junta Central Fallera.




